¿ES IMPORTANTE LEER EN PRIMERO BÁSICO?

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El aprendizaje lector es un proceso que se inicia en este nivel, sin embargo, se va reforzando en los dos o tres años posteriores. Lo importante es hacer un seguimiento cercano y tomar remediales cuando sea necesario, explican los especialistas.

Según un informe de la Unesco, 100 millones de niños y niñas en el mundo no aprendieron a leer cuando debían hacerlo debido al cierre de escuelas y colegios producto del Covid-19. Una situación que sin duda genera angustia y es tema de conversación entre los padres.
En Chile la realidad no es tan diferente. En un año normal, sin pandemia, solo el 40% de los estudiantes que pasa a 2º básico sabe leer y escribir, escenario que no mejora hasta 4° básico, y que se agudizó dado al contexto sanitario.

Pero, ¿es tan importante saber leer y escribir en 1° básico? Según lo explica María José Howard, Directora Académica de la red Cognita, con 14 colegios a lo largo de todo Chile, “son prácticas que se deben comenzar a fomentar desde la primera infancia, potenciado las habilidades de conciencia fonológica, es decir, el niño debe comprender que hay diferentes sonidos para nombrar cada cosa. La lectura es un proceso que involucra decodificar símbolos y darles sentido; es un proceso mental en el que, progresivamente, estos símbolos toman un significado hasta lograr comprender un texto”.

Leer significa darles valor a los códigos (letras) que se decodifican, para ello están involucrados diferentes procesos cognitivos mentales que se ponen en práctica en este proceso. Entre ellos, el vocabulario que maneja el niño/a, sus experiencias de vida en relación a lo que está leyendo, su lenguaje, su capacidad de razonamiento, concentración y su memoria, entre otras.

“La lectura en sí es un proceso continuo de aprendizaje, donde en general, los primeros pasos se cimentan en 1° Básico, pero el camino por recorrer es largo y se debe reforzar sistemáticamente hasta lograr un nivel que le permita al estudiante comprender por “contexto””, aclara María José.

Las etapas del proceso de “calidad lectora” comienza con la lectura silábica, pasando por la de palabra a palabra, la de unidades cortas y, finalmente, se llega a la lectura fluida. “La rapidez con que un niño avance en este proceso, dependerá de múltiples factores, pero cada una de estas etapas se considera aprendizaje lector”, señala la docente. Así, por ejemplo, los colegios de la red Cognita evaluaron este progreso en los alumnos de 1° básico durante la pandemia, con resultados bastante alentadores y contrastando con las cifras a nivel nacional y mundial, pues según diagnósticos internos, el 97% de los estudiantes alcanzó el aprendizaje esperado en distintos rangos.

Como lo explica María José Howard, “nuestros colegios se ocuparon de este aprendizaje lector, monitoreando continuamente el proceso de cada uno de nuestros estudiantes,
anticipándonos a los escenarios y ocupándonos activa y concretamente del tema”. ¿Cómo? a través de la separación de los cursos, con apoyo de equipos psicoeducativos y mucho compromiso por parte de los profesores, pero también de los padres, quienes se transformaron en docentes en sus hogares.

Y es que aun cuando a veces se hace cuesta arriba, el apoyo de la familia es fundamental en esta primera etapa escolar. Por eso, la especialista de Cognita entrega algunas sugerencias, para que aprender a leer sea un trabajo conjunto, pero entendiendo que es un proceso que se consolida a lo largo de los años y no necesariamente en un nivel específico:

  • Siga las directrices de los profesionales de la educación y mantenga una excelente comunicación con su colegio. Esto es vital.
  • Acompañe y/o guie al niño en la correcta conexión a clases: verifique que cuenta con todos los materiales que se necesitan y que no tenga distracciones. Se deben generar espacios y entornos adecuados para que el niño pueda aprender.
  • Es fundamental generar una rutina con horarios establecidos, las rutinas son importantísimas en esta etapa escolar.
  • Atráigalo a la lectura. Es primordial generar espacios con su hijo o hija para motivarlos a la lectura, de esta forma también se generan vínculos padre o madre hijo.
  • Cómprele libros que se adecuen a sus intereses y léale a diario. El libro lleva al niño a un mundo maravilloso.
  • Jueguen a identificar los sonidos de las letras en diferentes lugares. Practiquen el sonido de cada letra (no el nombre de ellas). Incentive de manera lúdica el completar palabras. El juego es clave en el aprendizaje, el énfasis en este punto marca la diferencia.
  • Recorte las palabras en sílabas y jueguen a completar otras palabras.

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